viernes, 24 de marzo de 2017


FORMACIÓN Y CULTURA CONSTITUCIONAL


Venezuela sí firmó con reservas Carta Interamericana

Euclides Quevedo Abril.
Abogado constitucionalista 

Parece que algunos olvidan que fue precisamente el comandante presidente Hugo Chávez, quien hizo dos Reservas a la Declaración de Quebec, con ocasión de la Tercera Cumbre de las Américas en Canadá, origen directo de la Carta Democrática Interamericana, al establecer en esta cumbre una cláusula democrática; dos reservas a dicha declaración de extrema importancia; una reserva de naturaleza política como la alegada sobre la extinta “democracia representativa” y otra reserva de naturaleza económica referida al ALCA (Acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas) derrotada años más tarde en el 2005 en Argentina por el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y Tratado de Comercio de los Pueblos).

Es necesario conocer que la Carta de la OEA omite precisar la naturaleza de sus resoluciones, se sobreentienden que éstas carecen de obligatoriedad. La carta interamericana no es más que una declaración no normativa, una carta de naturaleza parajurídica, no es un “Tratado” desde el punto de vista del derecho internación público, está desprovisto de su núcleo jurídico esencial, es decir, del principio pacta sunt servanda, no tienen por finalidad crear normas jurídicas.

Teniendo en cuenta la existencia de las distintas y variadas denominaciones como el acuerdo, convención, convenio, compromiso, protocolo, pacto, estatuto, carta, constitución, canje de notas constitutivas de un acuerdo, memorando, comunicado, y por supuesto el “Tratado” propiamente dicho, esta Resolución como la Carta Interamericana, cuyo origen directo fue la Declaración de Quebec, tuvo dos reservas hechas por el presidente Hugo Chávez, en el momento de su firma, que si tienen un relevante efecto político, económico y jurídico.

Desde el punto de vista del derecho internacional público, una Reserva formulada en el momento de su firma, ratificación, o adhesión, con el propósito de no aceptar íntegramente el régimen general del acuerdo, excluyendo de su aceptación determinadas cláusulas o interpretándolas para precisar su alcance respecto del Estado autor de tales declaraciones, forma parte integrante del acuerdo mismo, con la consecuencia que el Estado será parte en el acuerdo en relación con demás Estados quedando las obligaciones dimanantes modificadas entre ellos en la medida que incida la reserva en ellas, y surtirá efectos entre los Estados, quedando excluida la aplicación de las cláusulas afectadas por la reserva.

De manera que, las dos importantes reservas invocadas por el Presidente Hugo Chávez, al momento de la firma de la Declaración de Quebec referidas al compromiso de fortalecer la extinta “democracia representativa” para el Estado venezolano, en vez de Democracia Participativa y Protagónica y la reserva de naturaleza económica sobre el ALCA, sólo tienen vigencia para los Estados que no formularon reservas, y por lo tanto dicha Carta Democrática Interamericana, sólo es un instrumento político y moral, con las reservas señaladas que efectivamente si tienen relevancia jurídica desde el punto de vista del derecho internacional público, ya que excluyen de su aceptación determinadas cláusulas o interpretación que precisan su alcance respecto del Estado autor de dichas reservas como fue el caso del Estado venezolano, al momento de la firma de la Declaración de Quebec, origen directo de la Carta Interamericana.


@euclidesquevedo




martes, 21 de marzo de 2017

“Venezuela Digital 2017 y bienes comunitarios digitales”
Euclides Quevedo Abril
Abogado constitucionalista
Master en TIC




Del 29 al 31 de marzo, se realizará la primera conferencia internacional Venezuela Digital 2017, con temas de extraordinaria importancia para la comprensión del mundo digital en la que estamos inmersos, y sería un momento de especial oportunidad para tratar un tema que, aun cuando no está en el orden del día, no está en primer plano, sería interesante el inicio del debate sobre la problemática de los bienes comunes digitales inserto en lo que genéricamente podemos denominar la problemática de lo comunal, lo común, lo comunitario.

Una temática como los bienes comunitarios digitales, no ha tenido el necesario tratamiento, ni académico, ni de estudio, ni de activismo político y menos aún una discusión a fondo de lo que significa, del necesario conocimiento para la sociedad en general y particularmente para la promoción de lo que representa el Poder Comunal.

Los bienes comunes, comunales, colectivos, ya no sólo son la tierra, el agua, el fondo marino, las montañas, los mares, los árticos, las plazas públicas, la atmosfera, sino que además se están introduciendo nuevos elementos del conocimiento, de información en lo digital como objeto comercial, de privatización y de ganancia capitalista, de apropiación privada; ante esta tendencia caracterizada por la privatización del conocimiento humano, se empieza a estudiar seriamente cuál es la problemática de los bienes comunitarios y en este caso de los bienes comunes digitales.

Entendiendo como bienes comunes, comunitarios aquellos que hacen posible el disfrute de los derechos fundamentales, que tiene que estar protegidos con garantía material, como base material para el disfrute de los derechos fundamentales.

El capitalismo ha buscado en internet como seguir manteniendo las altas tasas de ganancia, desplazándose de su centro de gravedad de la producción a la especulación financiera y monetaria, pero además cada vez más intenta la apropiación privada, incluso del trabajo digital, del conocimiento en general que tienen que estar protegidos como bienes comunes.

Está ocurriendo que, en el interior de las fuerzas productivas entendidas como la capacidad de producción o los elementos productivos, están apareciendo unas fuerzas productivas con una naturaleza muy especial que son creados por la comunidad, con elementos de carácter comunal, con origen y vigencia social, que forman parte del conocimiento general social, cada vez más creados y usados colectivamente, pero que, sin embargo tienen una apropiación privada, de tal manera que se produce un trabajo que no se paga, que no tienen plusvalía, un trabajo no pagado.

Lo curioso es que allí no existe conflicto a la vista, o por lo menos no se ha develado, cuando se produce un trabajo que no se paga, que no tienen plusvalía, un trabajo no pagado, el capitalismo se lo apropia sin rubor ninguno para acrecentar, acumular y concentrar más capital y por lo tanto concentrar más el poder, y que al concentrar mayor poder pone en riesgo la misma Constitución Bolivariana y el propio Estado venezolano.

Cuando un usuario de facebook, twitter, youtube, whatsapp, entre otros, interactúa en estas redes virtuales, añaden valor como creador potencial, además de consumir, aporta valor añadido. Estos contenidos al ser colectivos tienen como característica que pueden ser reproducidos, difundidos y enriquecidos a un costo extremadamente bajo, que aumentan su valor y calidad, por lo que grandes corporaciones como Google, Facebook, Wathsapp, Youtube, pugnan por usar en provecho propio esta información que sus usuarios han puesto en sus manos y que efectivamente se aprovechan de un conocimiento e información social, comunitario, colectivo para su beneficio, acumulación y acrecentamiento del capital y por lo tanto del poder, que prenden la alarma ante la sociedad de cómo se está produciendo una apropiación privada de bienes comunes, comunitarios, colectivos, y particularmente de bienes comunes digitales, en provecho del capital parasitario. Una acumulación del capital de tal magnitud que hoy figuran como las corporaciones más ricas del planeta, a costa de un trabajo no pagado y que el usuario y usuaria realiza desprevenidamente.

Esta interesante temática debe entrar al debate cotidiano del ciudadano común, del colectivo, por cuanto de no crear un entorno social favorable a esta problemática, se reduce la generación de alternativas, tendencias y expresiones organizadas con pensamiento crítico, con comprensión critica y profunda de internet y así identificar sus contradicciones y las alternativas tecnológicas con las aspiraciones de nuestros esfuerzos políticos cotidianos para favorecer la transmisión de saberes, esa apropiación comunitaria de las herramientas tecnológicas de información y comunicación (TIC) que potencian la colaboración humana, como estrategias con la convicción de que ese proceso tiene una importancia para la construcción de alternativas. 

Este evento Venezuela Digital 2017, es un momento para facilitar encuentros y espacios a las fuerzas progresistas y de izquierda, para el establecimiento de agendas de desarrollo tecnológico comunitario que genere medios de comunicación y colaboración compatibles con la lucha de resistencia y la construcción de alternativas que mejoren las condiciones de seguridad y privacidad, el ejercicio de la democracia participativa y protagónica y en particular iniciar el debate sobre los bienes comunes digitales, como alternativas al capitalismo parasitario que pretende también privatizar el conocimiento humano en la era digital, a costa de un desprevenido usuario y adicto consumidor.